SOBRE LA ALQUIMIA
Qué es la Alquimia?

La Alquimia o Arte Real es la madre de las ciencias sagradas. Opera en todos los aspectos de la existencia, revelando los principios invisibles que dan origen a todas las sustancias, separando lo impuro, para que se manifiesten de una forma renovada en beneficio de la creación toda. Por eso es una ciencia con conciencia, iniciática, secreta e inagotable: donde lo espiritual y lo concreto se unen bajo la asistencia de Dios.

El principal terreno de trabajo de un alquimista es su interior y su tarea sobre la materia se realiza en un laboratorio donde opera transmutando y elevando las vibraciones de sustancias que brinda la naturaleza. Cada realización alquímica debe plasmarse en un único sentido: recrear la red universal del amor de Dios que sostiene toda la existencia. Los alquimistas buscan la sabiduría, aprenden de la contemplación activa, se nutren de la revelación, la perseverancia, la oración y el trabajo fecundo, para ir descubriendo los secretos procesos de la vida guiados por el Santo Espíritu.

La práctica secreta de la Alquimia se desarrolló a lo largo de la historia de la humanidad, desde las primeras fuentes históricas en Egipto, fluyendo en Oriente y Occidente, donde sabios de todo el mundo, cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, chinos coincidieron en una sola forma de transmitir su sabiduría: un lenguaje simbólico y alegórico, velado para el ignorante... “revelado” para el paciente buscador.

La Alquimia es una poderosa herramienta de conocimiento destinada a regenerar las manifestaciones de la energía de la vida que se plasman en el universo, transformando positivamente todos los planos de la existencia guiada por la luz de Dios. Por eso no es una simple doctrina filosófica o una fantasía que dio origen a los primeros experimentos químicos, es un trabajo interior que se refleja en hechos concretos y sustancias transmutadas en un laboratorio, donde se elevan sus vibraciones para dar una nueva forma a la vida. Los acontecimientos, los cambios, la dinámica propia de la realidad que nos toca vivir está íntimamente ligada al mundo de las vibraciones. La Alquimia permite sintonizar esas vibraciones de vida y darles nuevas formas que conducen a un destino de luz.

Otras definiciones sobre esta ciencia sagrada dicen que es "separar lo impuro de la sustancia más pura para generar así una sustancia renovada, con la ayuda de Dios, como parte de una misión espiritual generada por su voluntad y el trabajo fecundo"; "elevar las vibraciones de la materia -mediante procesos físicos y espirituales- a su estado original, aquel que perdió después de la expulsión de Adán y Eva del paraíso". Para el Alquimista Fulcanelli es "la expresión material, tangible, del desenlace de un largo proceso de despertar místico".

La tradición alquímica es universal y podemos afirmar que herméticamente se desarrolló una escuela cristiana, otra judía y otra musulmana, coincidiendo en la misma esencia. Los antiguos sabios (conocidos como filósofos) recibieron, desarrollaron y protegieron este conocimiento secreto, que floreció en Egipto, India, China, Europa, Africa y América. Escribieron sus libros en complicados códigos para cuidar su saber del mal uso que podrían darles los ignorantes y las personas mal intencionadas.

Por eso la Alquimia no puede aprenderse como una técnica o ciencia común, es necesario tener el arte y el don para empezar a emprender el largo camino de la obra y descifrar el código. Sólo el creador devela los secretos de la transmutación de la materia a quienes los buscan con perseverancia, fe, rectitud de pensamiento y de acción. El alquimista debe primero transmutar su propio ser para poder plasmar ese "oro" interno en su obra material y este proceso sólo tiene sentido si se traduce finalmente en servicio al necesitado.

El verdadero objetivo de todo alquimista es regenerar la materia hasta llevarla a su vibración más sublime, para que la misma sea un elemento de transformación positiva al servicio del ser humano y la naturaleza toda. Cada realización alquímica debe plasmarse en un único sentido: recrear la red universal del amor de Dios que sostiene toda existencia.

Toda verdadera transformación positiva, que se manifiesta en nuestras mejores realizaciones de la vida, implica un auténtico crecimiento en el camino espiritual. Las situaciones que nos tocan vivir en el mundo tienen como verdadero objetivo aprender, superar pruebas, para aplicar ese conocimiento día tras día en nuestras obras como parte de una misión a realizar. Nuestra conexión con Dios se realiza a través del espíritu y la llama de nuestro corazón. Existe una inmensa red de amor emanada por el creador que mueve el universo todo, ya que El todo lo transmuta porque todo lo puede. El objetivo final de la Alquimia, aplicada a nuestra vida, es ser un canal más de ese amor divino, donde la luz refleja más luz transformando nuestras almas y por consiguiente nuestra forma de obrar en el mundo.

Cuando recordamos que allí esta El, que nos enseña de todas las formas posibles lo maravilloso de su creación y deja en nuestras manos la libertad para decidir como obrar, este mundo comienza a tomar un sentido mucho más profundo impregnado de una pizca de sabiduría que nos hace trabajar con sentido. Así las pruebas, así los cambios, así el crecimiento, así la transmutación, así los ciclos como la humildad de aceptarlos, así nuestras palabras y la fuerza para llevarlas a cabo.

En qué tradición histórica está inscripta la alquimia?
Los registros históricos de la Alquimia aparecen en diversas tradiciones: Egipcia, China, Griega, Judía, Cristiana, Musulmana, Africana e Hindú.
Si bien cada tradición habló sobre los mismos procesos, cada una empleó formas diferentes. Los conocimientos de estos alquimistas, que fueron guardados en complicados símbolos y alegorías, superaron a la ciencia establecida en cada época. Los postulados de la alquimia como la transmutación del oro, la división molecular, las reacciones atómicas, y la efectividad de medicamentos obtenidos por procedimientos desconocidos hasta entonces, fueron certificados por la ciencia moderna muchísimos siglos después. Alquimistas como Hermes, Santo Tomás de Aquino, San Raimundo Llul, San Alberto Magno, Basilio Valentín , Dom Pernety, George Ripley, San Vicente de Paul, María la judía (inventora del baño María), Michael Meier, Ireneo Filaleteo, Paracelso, Flamel, Isaac Newton, Blaise Pascal, Louis Cattiaux, Ko Hung, Avicena y el contemporáneo Fulcanelli, dejaron testimonios innegables de la perdurabilidad y vigencia de esta tradición.

Qué relación guarda la Alquimia con el Cristianismo?
Dentro del cristianismo, la tradición alquímica floreció, bajo un manto de secreto, y muchas veces de persecución. El conocimiento fue guardado bajo las llaves de la prudencia, la templanza y la sabiduría. Una de las más maravillosas colecciones de originales alquímicos se encuentra en la Biblioteca Vaticana. Es de destacar la labor alquímica de: Santo Tomás de Aquino, su maestro San Albeto Magno, San Raimundo Llul mártir, los monjes benedictinos Basilio Valentín (padre de la farmacopea moderna) y Dom Pernety (autor de una colosal obra llamado Diccionario Mito Hermético), Sir George Ripley canónigo de Bridlinton, San Vicente de Paul, el monje Ferrarius y muchos otras figuras más.

Cómo puedo aprender sobre Alquimia?
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Aclaración: La Librería Arcángel Rafael no se hace responsable del mal uso dado por cualquier persona a los elementos alquímicos del Laboratorio Arcángel Rafael que distribuye. Estos elementos alquímicos no son: cosméticos, perfumes, alimentos o medicamentos. Se utilizan para orar, no con otros fines. No suplantan tratamiento médico alguno. No deben ser empleados por personas con trastornos psíquicos. No reemplazan la oración, ni sugieren o inducen a abandonar su religión tradicional, todo lo contrario. No nos hacemos responsables de quienes copien estas instrucciones (protegidas por un registro de propiedad intelectual) que usted está leyendo, modificando su contenido o realizando interpretaciones capciosas de las mismas. Con respecto a los productos no acepte imitaciones, tenemos el orgullo de distribuir los mejores elementos alquímicos que usted puede conseguir con calidad garantizada.

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